Contigo nada está perdido

Punto y aparte. Dejarlo todo o seguir.

No encontramos ya en un tramo en el que la felicidad y el sufrimiento está equilibrado, que ni ganamos ni perdemos tanto lo dejamos como si no. Punto muerto. Sé que de nosotros dos, tu perderás más que yo porque nadie te querrá tanto como te quiero, y esto mismo piensas tú de mí.

Estamos mal, eso lo sabemos. Estamos en esa fina línea en el que rebosaremos. Hablamos muchísimo de nuestros problemas, de lo que nos molesta, pero no sabemos ponerle solución, y eso nos hace más daño, no saber enmendar nuestros errores y volver a repetirlos una y otra vez.

Tenemos muchos puntos positivos a nuestras espaldas, muchos momentos en los que nos hemos querido hasta la médula, que hemos sido los más felices del planeta y nos hemos tenido como apoyo cuando lo necesitábamos… Pero nuestras discusiones con nuestros errores empezaron a ahogar la relación haciéndonos más daño de lo que éramos capaces de soportar.

Quizá se nos hace difícil soltar todo esto, pero le damos la espalda al daño que nos hacemos porque tenemos la ciega esperanza de estar tan bien como antes.

¿Cuál es el límite establecido para luchar por una relación? ¿Hasta qué punto debemos aguantar? ¿Es suficiente querer tanto a alguien para seguir con ella? ¿Y en qué momento dejamos que los pequeños problemas pesaran más que todo lo bueno que hemos vivido?

Sabemos que el límite del amor es la dignidad, pero en nuestro caso no hemos llegado a eso. Somos conscientes de que estaríamos peor por separado que juntos porque al final siempre uno de los dos extiende la mano para olvidar todo y seguir y el otro se la coge con agrado.

Sabemos cuáles son nuestras carencias pero también nuestras fortalezas, por ello, una posible solución es centrarnos en aquello que nos llena y nos aporta positivamente evitando las dudas infundadas y dejando atrás las heridas del pasado. Tu presente no se merece sufrir por tu pasado y tus experiencias pasadas no pueden estropear tus experiencias futuras.

Te suma, lo sabes, te resta poco y solo tú dejas que ese poco abarque más de lo que le pertenece. Repito, el límite está cuando se pierde la dignidad y no hemos tirado la toalla porque ese límite aún no lo hemos tocado.

Por ello, hoy hago un voto de fortaleza por nosotros, tratando de equilibrar más la relación, de no maximizar los problemas cuando no debe de ser así, pero también necesito de tu parte, ese cambio debemos hacerlo los dos porque queremos y nos queremos. Porque quiero que seas el hombre de mi vida y tú quieres que sea la mujer de la tuya. Porque al final te quedas donde amaste la vida, te agarras a esos días buenos. Como leí una vez, “Al final uno siempre se queda con aquella persona que dio sentido a los días nublados” (M. Sierra), y sí, no vamos a tirar por la borda algo por lo que hemos apostado, no voy a dejar que me pese un día nublado si el resto son soleados.

Que teníamos todas las de perder y hemos ido ganando. Porque las mejores personas llegan sin buscarlas y sería una locura no luchar hasta el final. No estamos tan locos para dejarnos ir.

 

Srta Maravilla

Srta Maravilla
Srta Maravilla
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