Indomable

Erase una vez una guerrera que combatía continuamente en los campos de batalla. 

Un día en medio de una de ellas, se encontró a otro joven guerrero y en ese momento, ella sabía que junto a él, podría librar todas las batallas que se le antojaran, que iban a ser invencibles. Era su fiel compañero, eran una unidad. Era su amor salvaje.

Pero este microcuento no es el que esperáis.

Él la conoció como una auténtica guerrera, independiente, enérgica, libre, caótica, alocada e impulsiva; pero sus planes eran otros. 

Se hizo pasar por guerrero para conquistarla, se ganó su confianza a base de acompañarla en toda guerra para que creyera que eran iguales, pero él en realidad era un fino príncipe y quería convertir a la basta guerrera en una princesa.

Disimuladamente encandiló a la indestructible y cabezona guerrera y, por situaciones de la vida, consiguió ponerle la venda en los ojos y la cadena en el cuello y la llevó a su castillo para domar su ferocidad  y adiestrarla en modales de la corte.

La nueva princesa comenzó a volverse loca. No se reconocía en el espejo. Comenzó a acomodarse en las facilidades de palacio, terminó por desistir y acostumbrarse. Tenía tanta energía dentro que solo era capaz de echarla a base de discusiones y peleas con su príncipe. Era inevitable atacarle aunque le quisiera.

Un día la princesa aburrida y sola, cogió un libro, que, aunque fuera una guerrera hacía tiempo, era un hábito que utilizaba para nutrir su alma. Y se dispuso a leer.

Cuando devoró el libro no pudo contener sus ansias de leer más y se dio cuenta de la realidad que le estaba rodeando. Se le cayó automáticamente la venda de los ojos, la cogió del suelo, se la ató al puño y rompió la ventana de su habitación. Se rasgó el vestido, cogió una espada y seguidamente salió de palacio corriendo libremente por el campo.

Dejó atrás a ese príncipe que se hizo pasar por guerrero para conquistarla, que se cegó por su belleza y la moldeó para adentrarla en su mundo de modales, protocolos y estrictas restricciones. 

Dejó atrás las manipulaciones, las mentiras, los chantajes emocionales y maltratos psicológicos. Decidió seguir viviendo su vida salvaje lejos de aquellos que querían cambiarla.

Y comenzó su revolución.

 

Srta Maravilla

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