Los fantasmas del pasado.

El café siempre sienta bien de buena mañana, sobretodo en días fríos y nublados. El problema es que éste me va a saber muy amargo por mucho azúcar que le eche.

Entra en la cafetería, aunque se encuentra muy serio, está guapísimo. Se sienta y su colonia me da una bofetada de melancolía adelantada. Sé de qué va el tema. Sé de qué vamos a hablar. Respiro hondo. Intento mantener la calma.

A diario recibo muchas cartas de seguidoras (y algún que otro seguidor) con el mismo problema: No son capaces de dar portazo al pasado.

¿Cómo quitar esa cadena que te imposibilita a seguir hacia adelante? ¿Cómo girar la cara a los fantasmas del pasado para vivir el presente?

Hay relaciones que por más empeño que pongas se terminan, y situaciones que alargas provocando que no se termine del todo. Intentamos escudarnos en el amor que creemos que sentimos, sin pensar que es una ilusión de nuestra mente. Confundimos los sentimientos con la costumbre. Yo lo llamo “amor residual”. Ese cariño y rutina que queda en una relación cuando el amor y la pasión se ha acabado.

¿Cómo empezar una nueva historia de amor cuando todavía estas releyendo la antigua? No puedes, no si quieres escribir la nueva bien.

En las cartas me suelen pedir que les aconseje sobre cómo pasar página, cerrar el libro y empezar otro. Ojalá tuviera un elixir donde la solución fuera inmediata, pero no. Uno de los factores curativos se encuentra en el tiempo y en las personas con las que te rodeas. Hay personas que sanan. No te cambian, pero te mejoran. Rasgan en esa coraza que te construyes, te fortalecen el alma y el corazón. Esas son las mejores personas. El problema es que no nos damos cuenta hasta que las perdemos. Reconozco que siempre he tenido reparo en ser una de esas “personas sanadoras”, pero otro día explicaré por qué.

 

¿Quieres que te cuente el secreto para superar cualquier ruptura? El amor hacia uno mismo.

Nadie se muere por nadie. El único amor capaz de hundirte o rescatarte es el de uno mismo. Tú tienes ese poder para fortalecerte. No vivas esperando a que te elijan. No te ahogues en un sentimiento que no es recíproco. No apuestes por quien no da ni un duro por ti. Ya es hora que, en vez de querer a los demás, nos queramos a nosotros mismos. Tú eres la persona que jamás te decepcionará. Aprende a valorarte y será cuando los demás lo hagan.

Así que, mi consejo, es que no cierres ese libro. Tíralo. Porque si no lo tiras, siempre tendrás la tentación de volverlo a abrir. Comienza uno nuevo cuyo título sea “Me quiero”.

 

“Si puedes, perdóname”. Y no le contesto, me doy la vuelta y me voy. Decía Coco Channel que la felicidad también consiste en lo que dejas ir por tu propio bien; y yo le añado que si alguien realmente quiere ser parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella. Pero no voy a esperar a que lo hagas. He conocido a alguien. Soy yo y voy a darme una oportunidad.

 

Y para ti, mi consejo es que hagas las paces con tu pasado para que no te siga echando a perder el futuro.

 

 Srta. Maravilla 

Srta Maravilla
Srta Maravilla
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