Miedo al compromiso

Un café con hielo para refrescar las ideas. La misma cafetería, misma calle, misma ciudad.

Llevo todo el verano sin ver a mi amiga. Tantas cosas me han pasado que no sé ni por dónde empezar.

Dejé a mi novio antes de empezar el verano. Me fui fuera de la ciudad. Soy una negada de los líos amorosos. Así están las estadísticas de mis aventuras de verano:

-Chicos conocidos: 16.

-Relaciones espontáneas: 0.

Me he hecho una experta en no complicarme la vida por nadie.

Es curioso, acaba de venirme a la mente la carta que me mandó una seguidora hace meses:

 

“Tengo una relación de cuatro años, pero nos conocemos desde hace seis años. Siempre tuve miedo a casarme, pero con él sí lo haría. Solo que él no tiene en mente eso aún. Tengo 25 años y no quiero casarme ahora pero sí dentro de dos años aproximadamente, pero para él ese tiempo es muy cercano. Me gustaría decirle que yo necesito seguridad en la relación y siento que él no se quiere comprometer, solo que no quiero sonar ni parecer desesperada por comprometerme porque no es así, lo único que quiero es que tenga visión de eso más adelante pero no dentro de diez años ¿entiendes? Él quiere esperar tanto que creo que no llegará el día en que realmente quiera estar comprometido conmigo… Busco todos los días la manera de terminar con él sin que me duela extrañarlo luego, pero no logro saber cómo dejar de verlo. Es difícil, siento que mi relación solo llega hasta esto nada más.”

 

Miedo al compromiso. Tememos a perder nuestra libertad y tener que abandonar nuestras decisiones, ideales o estilo de vida. Pensamos que nadie es suficiente para nosotros y nos aferramos a la fantasía de encontrar a alguien más acorde con nuestras perspectivas de futuro. El problema es que, de esta manera, jamás encontraremos alguien que nos convenza del todo.

¿Hasta qué punto estamos dispuestos a comprometernos hoy en día?

 

En la carta, era el novio de esta chica quien no tenía la misma visión, y me pregunto: ¿hasta qué punto hay que forjar una relación? ¿Cuál es el máximo compromiso en pareja? Siempre la misma historia: conoces a alguien, sois novios, vivís juntos, os casáis y tenéis hijos. ¿Por qué hay que seguir una tradición no escrita sobre las relaciones de pareja? <<Porque es lo normal, ¿qué se va a hacer si no?>> me dice mi amiga.

 

¿Por qué hay que poner etiquetas a las relaciones? ¿Es necesario complicarse tanto para dar nombre a un vínculo? Quizá hayáis pasado por alto un pequeño detalle. A veces, estas etiquetas pueden dañar lo que sea que tengamos con esa persona. Esta seguidora se cuestiona su relación hasta tal punto de dejarla, quizá (no lo sé), su relación iba de maravilla, pero por el simple hecho de tener un futuro incierto con esta persona, se plantea seguir adelante. No entendemos que hay personas que nos quieren como pueden y no como nosotros queremos.

 

Las carencias afectivas están a la orden del día. Buscamos la estabilidad, sí, pero cuando nos vemos metidos dentro de una relación empieza el miedo y se crean situaciones de confusión en uno mismo y en la otra persona. No soportamos las incongruencias que nuestra mente empieza a disparar, <<no es la persona que busco>>, <<no va a poder ofrecerme lo que quiero>>, <<no voy a cumplir con sus expectativas>>, <<en verdad no quiero tener una pareja estable>>, <<aún me quedan muchas cosas por experimentar y que no podría hacer si tengo una pareja>> y un largo etcétera.

Pienso que las carencias afectivas son uno de los grandes problemas por los que las relaciones de hoy en día son poco estables (sin quitarle el mérito a las redes sociales). Y, aunque nos cueste reconocerlo, “nos gusta sentirnos libres pero no prescindibles” (Sara Búho).

Pero, ¿desde cuándo el comienzo de una relación es el fin de nuestra libertad? Pensemos…

 

Srta Maravilla

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Srta Maravilla
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