¿Quién es valiente?

Ya ni llevo la cuenta de los cigarrillos que he fumado. Las tantas de la mañana. Millones de conversaciones sin abrir, sin querer contestar, pero ninguno de él. En mi cabeza no deja de rondarme la pregunta “¿Quién es valiente? Suena Burn Fast de Bryce Fox, menuda ironía…

Desde el principio sabía que era arriesgado acercarse, ya me lo avisaron, pero una tiene que chocar sola con la realidad para darse cuenta. Me pareció un buen reto, lo reconozco, querer enganchar un corazón indomable y, aunque no lo sabía en un principio, todavía herido y autodestructivo; no tuve en cuenta que la que saldría mal sería yo, otro corazón roto… Una locura por mi parte.

Al final él, en todo ese caos propio, lo tenía todo controlado, no lo parecía, di más de la cuenta, me dejé llevar y sólo conseguí quitar una mínima parte de su coraza cuando yo me quité gran parte de ella… Tonta de mí… Creí tenerlo todo bajo control y se me fue de las manos. Como dice la canción, ardí rápido.

Es irónico que desde el principio tuve una corazonada de cómo iba a acabar todo esto, no todas las personas que aparecen en tu vida se quedan, y por ello no disfruté de lo poco que le tuve, sabía que se esfumaría, siempre lo tuve presente, siempre le decía que nos dejáramos llevar, quizá con ganas, por parte de los dos, hubiéramos llegado a algo. Sí, lo sé, estábamos reacios a llevar “esto” más allá, más serio. Había mucha mierda en nuestro pasado. No me aclaro ni yo. Será que, sin ganas de meterme en algo serio, me propuse enamorarle; bien merecido me lo tengo. ¿Qué hubiera hecho si lo hubiera conseguido? ¿qué hubiera hecho con ese corazón si ni siquiera estaba preparada para tenerlo? ¿será que en lo más hondo de mi corazón hay una parte de mí que sí quería y de la cual intento reprimir? Estoy encerrada en su montaña rusa y lo peor de todo es que no me quiero bajar. Lo poco que me da me aferro sabiendo que es un clavo ardiendo.

Di más de lo que quería porque quizás estaba un poco más receptiva a vivir un amor de verano, uno que durara unos cuantos veranos más, como dice esa famosa frase.

Veo sus publicaciones. Facebook para arriba, Facebook para abajo. Llevamos horas sin hablar y sin intenciones de hacerlo. Maldito orgullo. Maldita distancia. Me vine a una ciudad nueva, pensando que dejaría todo atrás, que me ayudaría a olvidar al menos hasta que volviera, pero no hay kilómetros que borren recuerdos, sensaciones, personas… Me escribe y no puedo soportar la intensa danza que arranca mi corazón. He ahí otro vaivén de ésta situación. Ahora sí, ahora no. Quizá sea verdad que hay amores que sólo pueden vivir en tu corazón, pero no en tu vida.

Está claro que quien juega con fuego se quema, y yo definitivamente me estoy quemando en ese incendio que provoca, por el que volvería a abrasarme unas cuantas veces más… Pobre de mí. Pobre de aquel que quiera cogerme después. Pobre de aquel que quiera reunir todos mis pedazos. No volveré entera de ésta locura, lo sé.

“A día de hoy sigo sin tener muy claro si valiente es el que se va o el que se queda.

Srta Maravilla

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